I wish i was special (Nuestra boda parte III)

Qué queréis que os diga descubrir mi boda, mis detalles, mi sueño, mi ilusión, mi trabajo, mis pensamientos, mis noches de insomnio, mis conversaciones sin fin, mi día… fue mágico.

El sitio donde lo celebramos me trajo algún que otro quebradero de cabeza y sabía que había que trabajar duro, que no a todo el mundo le gustaría desplazarse, que el frío podría ser exagerado… pero nada de eso me importó. Esta fue una de las razones por las que quería una boda con un número de invitados reducido para que pasase lo que pasase estuviese rodeada de la gente de mi casa, de los que no les importa que se vaya la luz, que el frío no les dejase hablar o cualquier otra cosa que me quitaban el sueño.

Había mezcla de sillas, de manteles, servilletas atadas con un nudo, mezcla de vasos de colores, eucalipto colgado de columpios de dos metros de largo, velas altas, el bar con cajas de madera, cestas con panes artesanos, una mesa de selección de aceites, vino de las viñas de mi padre Santa Cruz de Alpera, otra mesa kilométrica de quesos del mundo, vermutería, no había minutas pero sí unos carteles enormes con todo lo que se comió, puestecito de olivas artesanas, papas caseras y chuletones de los buenos para comer.

La canción que sonaba en ese momento fue una versión del grupo “Lulú y los Tigretones” de “Creep – Radiohead” que nos hizo bailar a solas. Los invitados tuvieron mantas en la ceremonia para poder abrigarse si el frío era fuerte, unas bolitas de navidad en sus platos para estar presentes en sus árboles navideños y un tarrito de preparado de chocolate caliente que se llevaron en unas bolsas que Jose diseñó.

La mesa de postres fue obra de mi querido Andrés quien le dio el toque navideño con los ginger man y tartas de todo tipo (sobre todo de chocolate), palomitas de chocolate, mini donuts… fue un sueño de mesa.

Hubo gente que nos prestó su ayuda sin esperarlo, gente que todavía me para por la calle para agradecerme el gran día que pasamos juntos y gente a la que se le ponen los ojos cristalinos al recordarme algún momentazo de nuestra boda.

Y aquí está el resultado de esa nave (antigua granja) que se convirtió en mi reto y en mi ilusión.

 

Fotógrafo: Pablo Laguia

Vestido de novia: Immacle

Traje de novio: Anglomania

Floristería: La Trastienda Floristeria

Diseño Gráfico: David Cantos

Mesa de postres: Belles Tentations

Wedding Planner: Enfelízate

Muah: Cristina Jimenez

Iluminación: Grupo Altius

Catering: A Leña Cocina Rural

Mobiliario: Alquileres Kava

2 Comments

  1. David diciembre 6, 2017

    Una boda para repetir cada invierno. 🙂

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    • Teresa diciembre 6, 2017

      Pero para repetir todo tal cual fue!!! Con la misma gente, el mismo ambiente, el mismo día, el mismo frío y a la vez la misma calor!!!
      Y sobre todo repetir contigo siempre 🙂

      Responder

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